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Durante muchos años, cuando no había internet, nos engañaron con dos
cuentazos históricos. Nos hicieron creer que Cristobal Colón era un
“angelito”, en vez de un salteador culpable de asesinatos, violaciones
sexuales y saqueos contra ingenuos nativos de Quisqueya.
Después creímos que un día, “mientras una gran cantidad de indios iba a
matar a un grupito de españoles, apareció una virgen que, en vez de evitar
un derramamiento de sangre, influyó para que vencieran los europeos.
Ahora algunos compatriotas, unos por razones políticas y otros por
ignorancia, nos presentan como ejemplo de gobernante justo al lider de una
tiranía de casi medio siglo, Fidel Alejandro Castro Ruz. Recordemos un
chin
de los crímenes y abusos del régimen encabezado por Castro:
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Enero 10-59. El
Gobierno Revolucionario modifica los artículos 21, 24 y 25 de la Constitución,
que autorizan la retroactividad de la Ley Penal, la confiscación de bienes y la
pena de muerte respectivamente.
Junio 20-59. El Consejo de Ministros aprobó un proyecto de ley que transfiere a
la jurisdicción ordinaria el conocimiento de las causas que conocian los
Tribunales Revolucionarios por delitos cometidos durante el régimen anterior,
sin embargo esta Ley establece la pena de muerte para los delitos calificados
como contrarrevolucionarios.
Octubre 19-59. El comandante Huber Matos, jefe de la provincia de Camagüey,
dirige al jefe del gobierno revolucionario, Fidel Castro, una carta de renuncia
en la que denuncia la penetración de los comunistas en el proceso
revolucionario.
Octubre 21-59. El régimen castrista ordena la detención del comandante Huber
Matos y de más de treinta oficiales del ejército rebelde, que también
protestaban por la infiltración comunista en el proceso revolucionario. Matos y
los militares encarcelados fueron condenados a largas penas de reclusión. Matos
fue desterrado el mismo día que cumplió la sentencia de 20 años de prisión que
le fue impuesta.
Enero 2-60. Los periódicos Prensa Libre, Avance, EL Crisol, El mundo,
Información y Diario de la Marina, protestan ante la imposición de las
autoridades de colocar, en cada información que no se ajustase a la conveniencia
del régimen, una nota aclaratoria que defendiese la Revolución y sus medidas.
Esta infame nota fue conocida como la “coletilla” y decía: “Este artículo se ha
publicado en atención a la libertad de prensa. Sin embargo los trabajadores de
este periódico advierten que esta información ni se ajusta a la verdad ni cumple
en lo mas mínimo las mas elementales normas periodísticas”.
Febrero 5-60. Fuerzas policiales reprimen con disparos y golpes una
manifestación estudiantil frente a la estatua de José Martí, en el Parque
Central de La Habana. En ese lugar el vice primer ministro de la Unión
Soviética, Anastas Mikoyan, había colocado una ofrenda floral. Dieciseis
estudiantes son arrestados por la protesta y dos fotógrafos norteamericanos
detenidos, rotas sus camaras y veladas las películas que contenían.
Marzo 25-60. El periodista Luis Conte Aguero es atacado por una turba castrista
frente a la emisora radial CMQ, que pretendía impedir que el periodista leyese
una carta en la que criticaba decisiones del regimen.
Marzo 28-60. Ocho estudiantes son expulsados de la Universidad de La Habana por
sus ideas políticas y por manifestarse en contra del régimen. Esta práctica se
iría haciendo habitual en todos los centros de estudio del país. El estudiante
que rechazaba incorporarse al proceso revolucionario o era indiferente al mismo,
era separado del centro de estudio y en el mejor de los casos hostigado por los
llamados revolucionarios.
Abril 5-60. Unidades militares bajo la autoridad de Raul Castro y a pedido del
ministro de Trabajo, Augusto Martinez Sanchez, ocupan la sede de la
Confederación de Trabajadores de Cuba”.
Agosto 8-60. El Episcopado Cubano hace circular una Pastoral firmada por el
Cardenal Arteaga y los Obispos que rechaza la progresiva toma del poder político
por parte del Partido Comunista. Después de esta información varias iglesias
fueron atacadas por turbas con palos y piedras, y los sacerdotes Fernando Arango
y Abnelio Blanco fueron detenidos.
Y la nación no tuvo que esperar mucho para saber cómo funcionaría la Justicia en
el nuevo régimen, porque, en su primer trimestre, el Tribunal Revolucionario
(castrista) de Santiago de Cuba declaró inocentes a 43 miembros de la fuerza
aérea cubana, acusados por supuestos bombardeos y ametrallamientos contra
civiles durante la dictadura de Batista y, a pesar de no ser culpables, los
acusados no fueron liberados, porque Fidel Castro dijo que no estaba de acuerdo
con el veredicto, que había que condenarlos y, para que se cumpliera el deseo
del comandante, no la decisión del tribunal, fue realizado otro juicio. Los
pilotos y artilleros fueron condenados a 30 y 20 años de prisión; para los
mecánicos el nuevo tribunal ordenó 2 años de prisión. Castro quería varios
condenados a muerte, pero no fue posible, porque era demasiado evidente la
inocencia de los acusados.
El historiador Luis Aguilar León se refirió al “juicio de los pilotos” en los
siguientes dos párrafos de su artículo “¿Cuándo murió la revolución cubana?”:
“En Marzo de 1959, cuando, sobre el pueblo y bajo el cielo cubano, ondularon los
amplios laureles de Fidel Castro y su revolución, se celebró en Santiago de Cuba
un juicio contra pilotos del Ejército de Batista. El tribunal lo formaban tres
honestos revolucionarios: el Comandante Félix Pena, quien subió temprano a la
Sierra, el Comandante Antonio Michel Yabor, el primer encausado por rebelión
contra Batista; y Adalberto Parúa, Capitán Auditor de la columna 17. Estudiando
las pruebas, los tres llegaron a la conclusión de que no se podían comprobar las
acusaciones. Los pilotos fueron absueltos. Félix Pena estaba feliz, la
revolución demostraba su capacidad de hacer justicia, aún a sus enemigos”.
“Tronó entonces en la Habana el iracundo líder, insinuando que “oscuras
influencias” habían afectado al tribunal. La sentencia fue anulada y un nuevo
tribunal, con obvias órdenes de condenar, fue creado. Llamado a la Habana a dar
testimonio, el Comandante Félix Pena se “suicidó” en el campamento militar de
Columbia y el jefe de su guardia cayó abatido a balazos, en un lamentable
“accidente”. Más tarde, Michel Yabor fue aislado y el Capitán Parúa enviado a
Guantánamo. Los dos terminaron en el exilio en Miami. El abogado defensor de los
pilotos, el bravo abogado Carlos Peña Jústiz, fue destruido intelectual y
físicamente por el acoso de los esbirros de la policía secreta”.
En pocas palabras: Castro es el comandante de un régimen de 48
años de asesinatos, torturas y apresamientos políticos; sin permitir elecciones
libres, medios de comunicación, sindicatos ni Justicia independientes; y
responsable de muertes en otros países (El Salvador, Bolivia, Angola, Etiopía,
etc.).
Tragamos el cuento de Colón y el de la Virgen, pero el de Castro nó.
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¿POR QUE LLORAN CUANDO MUERE
UN TIRANO? |
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Mujeres llorando por la muerte de
Trujillo (Padre de la Patria Nueva, Primer Maestro,
Benefactor, Perínclito Varón de San Cristóbal, El Jefe,
etc.). Deseaban el fusilamiento de los que, "al matar a
El Generalísimo también mataron a la Patria".
FOTO: OGM Central de datos.
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La mayoría de los dominicanos quería
mucho al tirano Rafael L. Trujillo y, por eso, cuando lo mataron
(30-5-1961), no hubo fiesta, sino muchas lágrimas.
¿Por qué? Porque, donde gobierna un tirano, la gente tiene los
ojos cerrados debido a la falta de medios de información
libres, exceso de delatores y una constante propaganda que
pone a niños y adultos a creer que el gobernante es el salvador
de la nación, el insustituible. |
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