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Los padres nos equivocamos, mucho para ser sinceros. La
verdad es que nuestros padres también se equivocaron, y
tampoco fue poco. Pero los abuelos no pueden corregir a sus
hijos haciendo lo que ellos creen que es correcto... pueden
conseguir lo mejor conversando con ellos para servirles de
orientadores, de asesores podríamos decir. Pero la decisión
de la crianza está en los padres de los niños; repito, si
viven con ellos.
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Con los matrimonios que se separan está ocurriendo algo
muy interesante, en ocasiones el abuelo materno quiere
tomar el rol de padre. Esto es genial, si lo hace como
figura masculina paterna... lo malo es que muchos lo
hacen como abuelo. Me refiero a que no abandona el
“abueleo” y se ofrece como padre. |
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Consciente a la criatura, le da pena que su padre no esté
con él y le da muchas cosas materiales, cambia la doctrina
que la madre tiene en la casa y todo esto trae un dilema en
la crianza de la criatura. La mayoría de las veces el padre
no ha desaparecido, sólo que no está en la casa, él tiene
sus reglas y no ha dejado de ser el padre con todos sus
derechos. El abuelo no ha pasado a ser padre, no sustituye
al padre, tenemos que tener mucho cuidado con esta
superposición de roles.
Los abuelos que quieren tomar el rol de padre, tienen que
ver cómo lo hicieron con sus hijos y cómo lo harían si
fueran hijos suyos. Pero no pueden estar imponiendo reglas
de abuelos para la crianza de padres.
Existe el caso de los nietos que van a vivir con los
abuelos, por muchas circunstancias, los abuelos tienen un
dilema: Soy padre o puedo “abuelear”. Creo que la
conclusión es lógica y no tengo que decir aquí cuál es la
función de los abuelos–padres, cuál es el mejor legado que
le pueden dejar a sus nietos. Antiguamente esto era muy
común, veíamos que las madres le dejaban la crianza de sus
hijos a los abuelos, que se convertían en padres, con mucha
madurez y con basta experiencia.
Aquellos que fueron padres tienen una experiencia que puede
ayudar a los que hoy lo somos, no la desperdiciemos. Los
tiempos son otros, no todo funciona, pero si se puede sacar
mucho. Lo malo es que la comunicación entre padres e hijos
no siempre es la más eficiente. Unos quieren imponer y los
otros son rebeldes.
¿Entonces? Mi sugerencia es que tratemos de aprender de los
que fueron padres y con sus experiencias y su ojo crítico
consigamos ver errores que cometemos y que podemos
corregir. Con sus consejos podemos ayudar a nuestros hijos.
Con comunicación asertiva podemos hacer que nuestros padres
no tomen la crianza de nuestros hijos en sus manos,
permitámosle “abuelear”, que se diviertan con sus nietos,
pero que no sean encargados de la crianza. Ellos son una
excelente ayuda, no la desperdiciemos.
La separación de roles es primordial, y ella se logrará sólo
con comunicación, hablando de las cosas, cada uno en su
puesto. Uso serán asesores y los otros los responsables de
tomar las decisiones e imponer su sistema de crianza.
Los que son abuelos pueden ayudar a sus hijos a ser mejores
padres, pero no con imposición, sino como asesores. Piense
qué pensaba usted de sus padres o de sus suegros... cada uno
es importante en el desarrollo de los niños, cada uno desde
el asiento que le toca ocupar.
© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor,
Coach y Facilitador de
Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y
Consultorías S. A.
e-mail: Diego@DiegoSosa.info
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